Estamos en temporada de calabazas, y por donde yo vivo (zona de Levante) es típico asarlas al horno partidas por la mitad. Se suelen comer de postre, a porciones, y también se pueden acompañar de boniatos asados.
Recuerdo cuando era pequeña cómo mi iaia las llevaba a la panadería del barrio para que se las horneasen, y aún hoy en día, se puede observar alguna persona cargada con la bandeja y una gran calabaza redonda en su interior, en dirección al horno o de vuelta a su casa.
Es una receta muy sencilla de hacer, pero... hay que ver, la calabaza asada qué buena está!
INGREDIENTES (8-12 personas, dependiendo del tamaño de la calabaza)
1 calabaza redonda
ELABORACIÓN
Limpia bien la piel de la calabaza poniéndola debajo del grifo del agua. Sécala y pártela por la mitad, dejando el rabito en el centro de una parte y el culo en la otra.
Coloca ambas partes en la bandeja del horno, apoyadas sobre su piel, sobre papel vegetal, e introduce en el horno, precalentado con anterioridad, durante 1 hora mínimo a unos 210º. El calor del horno deberá ser por arriba y abajo a la vez.
La calabaza estará cuando comience a dorarse por encima y comprobaremos si está por dentro introduciendo un cuchillo y notando que está blandita en su interior.
Se puede consumir templada o fría, y si la calabaza es de buena calidad no necesita de ningún endulzante extra.
Se puede conservar bien tapada en el frigorífico unos 4-5 días perfectamente.


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